Autor: alitaparavolar

Contadora de historias y coleccionista de sonrisas.
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¿Y tú, para cuándo?

Soltero: primero, adjetivo para indicar a aquel que no está casado; segundo, adjetivo para referirse a algo (o alguien) que está suelto o libre. Ojalá fuera así de sencillo explicarle a los demás el estado civil que hemos elegido, con simplemente agarrar el diccionario y leerles a nuestros cercanos la definición –que, por cierto, si me lo preguntan, prefiero la segunda que la primera. Lamentablemente, definir algo en la vida nunca resulta fácil y aunque, en muchas ocasiones, nosotros lo tenemos perfectamente claro, para los demás ser soltero por elección propia resulta algo inconcebible.

Por todos lados nos invaden con preguntas o premisas que constantemente debemos responder –o al menos eso esperan de nosotros. Cumplir con las expectativas de los demás se vuelve una misión imposible y los prejuicios se ponen a la orden del día. Pero no nos agobiemos, justamente estar seguros de lo que deseamos para nosotros mismos es lo que nos dará las armas para responder a esas situaciones incómodas y salir bien librados de ellas.

Dicen que las conversaciones inteligentes son como los partidos de tenis: uno lanza una bola y si la respuesta del otro es aguda, nos obligará a pensar y mejorar nuestro próximo saque. Así que a partir de este momento imaginemos situaciones en las que podríamos vernos inmersos y veamos cómo podemos salir bien librados de ellas.

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Mi primera vez con la NFL

Nunca me he considerado una experta en los deportes, ¡pero cómo los disfruto! Hasta ahora solo había sido presa del futbol soccer, particularmente de los Pumas y del Barça. Alguna vez también seguí el basquetbol, cuando Michael Jordan y el Dream Team estaban en escena… ¡quien no recuerda esa época! Sin embargo, en el año 2011, fui víctima de un deporte totalmente distinto: el futbol americano.

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Pánico escénico a la hoja en blanco

Abrir un blog nunca resulta fácil, porque es pasar por el mismo proceso creativo del escritor frente a la hoja en blanco, el actor en la función de estreno o el científico probando su teoría. El temor al fracaso, a la burla o al ridículo siempre está presente, pero es quizá ahí donde está el meollo de todo: en el miedo a equivocarse.