Monasterios suspendidos en el aire

En 2013, tuve la fortuna de poder asistir al Foro Internacional de la Cineteca, y la película de la que les voy a hablar es con la que inicié la aventura.

Aunque algunos puedan pensar lo contrario, no me considero una snob de esas que solo ven puro cine de arte. Es más, aquí entre nos, me cuesta trabajo; es decir, este cine conceptual, en el que se puede ver una mariposa volar durante 10 minutos y no pasa absolutamente nada más en la pantalla, honestamente, me cuesta trabajo apreciarlo porque me gana el aburrimiento (ahora pueden entender porque no soy mucho del cine tipo Reygadas). Pero también confieso que este cine brutalmente hollywoodense, en el que todo es efectos y mucho marketing, me llega a aburrir igual. Por eso, para mí, ir a las salas de cine, como lo he dicho en otras ocasiones se trata de un viaje de exploración entre películas de todo el mundo y no solo de un país en particular.

Aunque podría escribir todo un tratado de qué tipo cine me gusta y por qué, trataré de resumirlo en unas cuantas palabras: me gusta todo aquel cine que emociona, si no lo hace, entonces, probablemente solo se quede en un buen intento.

Entonces, regresemos a lo que nos atañe aquí: Meteora. Se trata de una cinta del cineasta griego Spiros Stathoulopoulos y narra una historia sencilla de amor puro que nace debajo de las sotanas, entre un hombre y una mujer. Más allá de lo escandaloso que podría resultar, se trata de una historia tierna, narrada con una belleza fílmica que atrapa a cualquiera. Y no es que se trate de un cuadro en movimiento, pues en realidad la película tiene una trama muy clara, un clímax y un desenlace, pero es inevitable hablar de los colores, las fotografías y los paisajes que inundan la pantalla grande.

Theo Alexander y Tamila Koulieva-Karantinaki

Toda la historia se mueve en la dicotomía: él y ella, dos montañas, dos monasterios, dos corazones y un solo Dios que los observa. La película no es animada; es decir, cuenta con las brillantes actuaciones de Theo Alexander y Tamila Koulieva-Karantinaki; sin embargo, el director recurre a breves dibujos en movimiento para explicar lo que sucede con sus personajes. Son animaciones con un toque Bizantino que enchinan la piel y expanden la pupila.

Definitivamente, si quieren ver algo poco común traten de conseguir esta película, que no se van arrepentir.

Meteora, Grecia

Por cierto, Meteora debe ser una ciudad al norte de Grecia fascinante. Sus monasterios “en el cielo” le brindan un toque de misticismo que bien vale la pena haber declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad. Así que si un día andan por aquel lado del mundo, no reparen en hacer una escala por ahí y me platican qué tal está en vivo y a todo color.

Un poco más…

Les dejo un enlace de una nota en Euronews que habla sobre la película. Está en italiano, pero aunque no entiendan el idioma, es una excelente invitación para que se animen a verla: http://www.youtube.com/watch?v=AhdGwLispHg.