Morirse en el escenario

Existe un tipo de artistas que son de los que más admiro porque literalmente murieron en el escenario, haciendo lo que más amaban en la vida; y como ellos, he tenido la fortuna de conocer a varias personas que transmiten la misma pasión desbordada por la vida, que llenan e inspiran.

Celia Cruz

Creo que una mujer que indudablemente encabeza esta lista es Celia Cruz. A sus 78 años de edad todavía grababa discos y daba presentaciones como cualquier quinceañera. Su voz siempre conservó una gran potencia hasta los últimos días y fue una cantante que incansablemente nos lleno de Cuba a todos los que somos sus seguidores. Su “¡azúcar!” sigue animando a cualquiera y si un día se sienten desolados solo escuchen Yo viviré o La vida es un carnaval y les aseguro que el alma les vuelve al cuerpo.

Compay Segundo

Hablando de Cuba, otro que sigue en mi lista es Compay Segundo, un hombre que vivió hasta los 95 años y nunca dejó de cantar y grabar discos. Nunca se olvidará su Chan chan y basta escuchar salir de su garganta Lagrimas negras para sentirse en Santiago de Cuba. Fue un músico completo que no se limitó a un solo instrumento y junto con sus amigos conformó varias bandas a lo largo de su trayectoria y fue parte del Buena Vista Social Club. Lo miro y no puedo evitar pensar en mi nana y mi abuela, veracruzanas de sangre y corazón.

Démosle un giro de 180 grados a esta brevísima lista y ahora miremos al Rey del Pop, Michael Jackson, quien volvió a ser noticia escandalosa tras su muerte, pero como los anteriormente mencionados, también murió en el escenario. Rompió todos los récords de venta, obtuvo más de 100 galardones y se convirtió en una figura emblemática de la cultura pop. Su única manera de bailar (conocida como moonwalk), acompañada de su precisión y exigencia musical, sumado a lo enigmático de su vida personal, lo hicieron encumbrarse y lugar en el que se presentaba, lugar que era abarrotado de seguidores y fanáticos.

Michael Jackson

El caso de Michael Jackson llama mi atención particularmente después de ver el documental This is it, donde se muestra al cantante preparando la que sería su última presentación en público, y que de hecho así lo fue. Es el concierto que nunca sucedió y que de haberlo hecho hubiera sentado un precedente. Estoy segura de ello, si no me creen, basta ver las imágenes de dicho documental para convencerse. Y si me lo preguntan, yo me quedo con ese Michael Jackson, músico dedicado, exigente y perfeccionista, lo demás es historia.

Sé que la lista podría ser más larga, pero por lo pronto solo hablaré de esos tres. También sé que han existido otros artistas, el famoso grupo de los 27, que han muerto de manera estrepitosa, dejándonos con un suspiro a medias, pero ellos dejaron trunca una carrera en el escenario.

Morirse en el escenario significa dejar tu vida ahí, significa no haberte rendido sino hasta el último respiro. Morirse en el escenario es morirse al final de la guerra llamada vida, después de haber vencido algunas batallas y perdido otras.

Morirse en el escenario es no dejar de luchar, no dejar de dar lo mejor de si mismo durante cada minuto de vida. Morirse en el escenario es entregar tu vida al arte, a tu profesión… Quizá por eso espero algún día morirme en el escenario, así… como lo hicieron los grandes.

Un poco más…

Esta vez no les dejo ligas, porque basta con googlear el nombre de cualquiera de estos tres cantantes para que salga cuanta información adicional quieran conseguir. He ahí lo bonito del internet.