La gente no cambia

“Todos mienten”, “la gente no cambia”, y más brutales verdades como estas son con las que Dr. House nos mantuvo durante ocho temporadas pegados a su historia. A simple vista puede caer mal. Conocí a algunos que no se animaban a ver esta serie por la misma razón, pero una vez que cruzaban esa barrera se convertían en fieles fanáticos.

Independientemente del acertijo que encerraba cada capítulo, Dr. House nos obligó a reflexionar sobre los límites de lo ético y lo moral. Quizá por eso uno lo terminaba siguiendo, porque era verdaderamente retorcido.

A lo largo de la serie hubo cambios. Como en muchas ocasiones, después de unas primeras temporadas exitosas, el reto de los guionistas se convierte en un maratón, pues mantener la atención del público entre tanta competencia no es fácil. Hubo salidas intempestivas de actores, pero siempre supieron cómo continuar sin perder la esencia de lo que la serie era.

¿Cuántas veces no ha sucedido lo contrario? Solo veamos Two and a Half Men o Prision Break por tomar algunos ejemplos. La primera perdió a uno de sus protagonistas (Charlie Sheen) y en lugar de terminar la historia, los creadores se aferraron y crearon un ‘frankenstein’ con un nuevo actor (Aston Kutchner), transformaron las personalidad de los que quedaron (Alan y Jake) y sencillamente dejó de ser lo que era. ¿Porqué será que les cuesta tanto terminar una serie con dignidad? Por ahí dicen que la respuesta está en los billetes verdes.

El caso de Prision Break también vale la pena mencionarlo, pues fue una serie con una excelente primer temporada. Desde el principio se plantean los límites de la historia y una vez que sucede el ansiado escape, ya no hay para dónde hacerse. Le suceden tres temporadas más con nuevos actores que sencillamente llevan a la serie a un rotundo fracaso, porque nuevamente los escritores no saben cómo terminar con la mina de oro con dignidad.

Afortunadamente, este no fue el caso de Dr. House. Hace algunos días por fin pude terminar de verla completa y aunque eso ya no es noticia, debido a que la terminé de ver tarde. Mi fanatismo me obligó a escribir unas cuantas líneas solo para decir que el final me complació. Fue sencillo, lógico y abierto a la posibilidad de algún día continuar. El recorrido de actores que aparecen al final, me parece digno y sencillamente me deja como cuando uno termina un libro: con una cierta sensación de vacío que no se llenará hasta que se toma la siguiente historia; esa que nos atrapa y nos hace olvidar la anterior, como sucede con cualquier relación amorosa.

Un poco más…

Les comparto algunos videos hechos por los fanáticos de House, pues creo que son la mejor invitación a verla: