Antes de… Jesse y Celine

¿Qué es el amor? Esta es una pregunta que me viene acompañando desde poco antes de cumplir 30 años (no sé si sea cosa de la edad o qué). Quizá no exista una única respuesta; de hecho, no lo hay. En todo caso, lo que sí nos podemos responder es qué es el amor para nosotros mismos, y es ahí donde –en mi caso– se vuelve tormentoso responder.

Curioso: la primera parte de esta trilogía, Antes del amanecer, la vi por primera vez en mi clase de filosofía en la prepa. En ese momento, solo vimos un fragmento con la intención de analizar las preguntas retóricas que se plantean Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy) mientras van en un autobús, pero me bastó esa escena para quedar absolutamente enganchada.

Trilogía de Richard Linklater.

Esa primera entrega es una verdadera joya. Las escenas largas de una sola toma, el manejo del tiempo real y los diálogos intensos son técnicas empleadas de antaño en el cine clásico de Hollywood, que el director Richard Linklater rescata para contar una historia de ensueño.

Dos personas que se conocen por casualidad en un tren, pasan un día juntas, se enamoran casi a primera vista y se hacen una promesa. No sé ustedes, pero es una historia con lo que he soñado varias veces. Cuando vi la segunda parte, Antes del atardecer, casi 10 años después de la primera, no estaba en mi país natal, sino que me encontraba viviendo una aventura en el extranjero. Cuestión que me inspiró y me volvió a llenar de ilusión, porque me hizo pensar que era momento de crecer y vivir el amor de otra manera.

Jesse y Celine en tres momentos diferentes de su relación.

Tuve algunas aventuras en aquel viaje: un reencuentro con un amor de mi niñez y una aventura en un barco rumbo a Uruguay. Regresé a México cambiada, en definitiva, pero la búsqueda de esa pieza de rompecabezas ideal seguía siendo constante.

Cabe mencionar que las tres películas han sido estrenadas en un lapso de casi 10 años entre ellas: la primera en 1994, la segunda en 2004 y la tercera, ahora, en 2013. El mismo tiempo que ha transcurrido en la historia de Jesse y Celine, por lo que cada entrega es como una ventana en la que se nos permite asomarnos a su relación. Pero también ha cambiado la madurez con la que he disfrutado cada una. Sonará cursi y trillado, pero es como si yo creciera con ellos.

Ahora a mis 31 años, acudí al cine a ver Antes de medianoche. Me habían advertido que esta tercera cinta no era tan buena como las dos anteriores, pero poco me importó, pues tenía que hacerme de mi propia opinión.

Me costó trabajo verla con objetividad –lo confieso– porque ya soy una absoluta fan, por lo que la disfruté al igual que las dos anteriores. Pero admito que, efectivamente, no es tan afortunada. No sé si porque además esta vez no la vi en la intimidad de mi recámara, sino en una sala de cine, pero esta vez sencillamente fue diferente.

Jesse y Celine han crecido y ya llevan viviendo, por fin juntos, varios años de relación. Tienen dos hijas y aunque no están casados –pues nunca fue necesario– su relación es muy similar a como si lo estuvieran. Nuevamente, el director de cine nos regala esas tomas largas, donde ocurren las conversaciones más intensas. Los personajes se vuelven a plantear preguntas y escenarios hipotéticos. Hablan del pasado, del presente y del futuro. ¿En qué se han convertido? ¿Qué cambió y qué permanece igual? ¿Seguirán juntos hasta envejecer?

Esta vez, el final de la película no es tan abierto como el de las dos anteriores, pero quizá ya tampoco es necesario. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones, pues esa ha sido la invitación permanente de esta historia. Para mí, definitivamente, esta película me acercó a aquello que a veces he pensado que es el amor.

Obviamente, ya no me entrego a los brazos de Cupido como hace 20 años, ni siquiera como hace 10. Hoy, ya tengo varias experiencias que compartir y muchas expectativas de mí misma por cumplir. Conocerse, compartir, aceptarse, evolucionar, a veces pareciera lo más difícil, cuando en realidad podría ser la esencia del amor.

En fin, sobra decir que si no han visto ninguna de las tres películas, corran a rentarlas, pues eso sí: no les recomiendo que vean la tercera sin antes haber visto las dos previas, porque si lo hacen, les aseguro que se estarán perdiendo de mucho contexto y es probable que la disfruten poco.

Aprovechen que son fáciles de conseguir y que Antes de medianoche estará un ratito en la cartelera comercial de nuestro país.

Un poco más…

Les dejo las fichas técnicas de las tres películas y un último enlace con una canción hermosa y memorable de la segunda parte, para que se emocionen una y otra vez. Por cierto, Julie Delpy es la encargada del soundtrack de esa cinta y, para mi gusto, tiene una voz preciosa que inspira a cualquiera, así que vale le pena hacerse con un disco de ella.