No toda la TV es mala

Nunca lo he negado: yo fui una niña Televisa. Y no lo digo con orgullo, sino todo lo contrario. Es parte de ese pasado oscuro que muchos guardamos. Mi madre, como muchas, trabajó toda su vida y varias veces tuvo que recurrir a mi abuela para que nos cuidara y ella a su vez, recurría a la televisión. Recuerdo haber pasado tardes enteras viendo las novelas del momento, hasta que se me hizo una mala costumbre. Afortunadamente, en mi adolescencia comenzaron a ponerse de moda algunas series de televisión estadounidenses, y mi vicio mejoró un poco. No fue sino hasta que entré a la universidad que todo cambió. Además de que disponía de mucho menos tiempo libre, el que tenía lo ocupaba para cosas más productivas o simplemente me volví exigente al momento de seleccionar qué ver en la televisión. Por fortuna, para ese entonces ya existía la TV de paga y mi oferta de programación era más amplia.

Así, poco a poco, fui abandonando la mala costumbre y prácticamente solo prendía la televisión para ver noticias, alguna disputa deportiva o alguna serie que me desconectara un rato. No sé si esta historia les haya ocurrido a ustedes o sea solo común entre los de mi generación, pero este recorrido me sirve de preámbulo para platicarles de dos programas que ahora me tienen satisfecha e increíblemente están en horario estelar y son producciones mexicanas.

Se tratan de Es la hora de opinar y Final de partida en el canal 4 (TV Abierta), canal 104 (Cablevisión) o 106 (Sky). No son nada del otro mundo ni tampoco creo que sean ideas 100% originales, pero definitivamente son programas que ofrecen contenido de valor, independientemente de cómo nos caigan los que en ellos aparecen.

Es la hora de opinar

Se trata de una mesa de discusión generalmente moderada por el conductor y politólogo Leo Zuckerman y su respaldo, el analista Javier Tello. Generalmente el programa se divide en dos partes: el tema de la semana y el análisis de la coyuntura. Los invitados suelen ser académicos, analistas o personajes de la opinión pública, casi todos reconocidos al menos en el sector en el que se mueven. 

Independientemente de los moderadores, lo interesante del programa son las discusiones que se generan y el intercambio de ideas, pues siempre nos invitan a pensar o nos provocan una opinión propia. Quizá esto último es lo que más me gusta, pues no ocurre con tanta frecuencia cuando uno prende la tele.

Además, si uno quiere estar enterado de los sucesos más importantes del momento acompañado de un análisis, en definitiva La hora de opinar es una buena opción.

Vale la pena señalar la versión de viernes que maneja el programa, pues si son amantes de cine, la van a disfrutar aún más. Consiste en invitar a algún personaje de la vida cultural del país a hablar de sus tres películas favoritas. Puede ser desde una actriz, un periodista, un deportista, un escritor, un político, en fin, las posibilidades son casi infinitas. 

Este programa pasa a las 10 de la noche de lunes a viernes y si no tienen nada mejor que ver a esa hora, les recomiendo se arriesguen con él.

Final de partida

Este programa conducido por Julio Patán y Nicolás Alvarado, ambos periodistas y críticos de amplia trayectoria en el ámbito cultural, consiste en invitar a algún experto a hablar sobre algún tema que pasa por la pintura, escultura, música, gastronomía, cine, literatura, moda, etcétera. 

Julio Patán.

Los conocimientos y la memoria de ambos anfitriones del programa es admirable, independientemente de que nos agraden o no. Nicolás Alvarado es una verdadera enciclopedia andante y con con el humor negro de Julio Patán hacen la mejor mancuerna. 

El programa es corto, dura tan solo media hora, y en muchas ocasiones uno se queda con ganas de más. Lo transmiten de lunes a viernes a las 11 de la noche, por lo que si eres del club de los noctámbulos, está es una excelente opción para cerrar el día.

Un poco más…

Les dejo dos enlaces a las páginas oficiales de los programas de televisión que aquí recomiendo. Además de poderlos ver en vivo a través de internet, se pueden ver cápsulas de programas pasados.