Mi vida hecha serie

Bien dicen por ahí que buena parte de lo que nos define es aquello a lo que nos dedicamos. En mi caso, es un dicho muy cierto. Mi trabajo es mi pasión. Soñé con ser editora desde el día en que decidí estudiar periodismo. Ni siquiera mi paso por la carrera de diseño gráfico me quitó ese objetivo de la vista.

Aunque todavía no soy una editora consagrada, todos los días me levanto con la firme convicción de que lo que hago en el día cobra un sentido cada mes cuando veo la revista para la que trabajo circulando por las calles. Y más aún si recibo después alguna carta de algún lector comentando algo que leyó en ella y le ayudó de alguna manera a mejorar sus finanzas. Sé que no exagero al decir que leer la revista Inversionista le puede cambiar la vida a cualquiera, porque yo como primera lectora de la misma he sido víctima de los sabios consejos sobre el manejo del dinero que cada mes publicamos.

Todo este preámbulo es para hablar de una serie de televisión que recientemente terminé de ver llamada XY. Se trata de una producción mexicana de OnceTV que intenta retratar la vida cotidiana de los empleados de una revista para caballeros que lleva el mismo nombre de la serie.

Como otras producciones del Canal 11, XY es un buen esfuerzo por generar contenido nacional de calidad que compita con las series gringas. Aunque, como muchas cosas hechas “a la mexicana”, tiene sus fallas y parece que no sale bien a la primera. Y, de verdad, no es que me guste utilizar ese término para referirme a las cosas hechas en mi país; sin embargo, siempre me da coraje encontrarme con algo que pudo ser muy bueno, pero por falta de auto exigencia se queda a medias.

Tony, con el actor original: Eduardo Arroyuelo.

No obstante el reparto sufre muchos cambios a lo largo de las tres temporadas, el espíritu de cada personaje se intenta dejar intacto. En algunos casos se consigue, como en el personaje de Diego, pero en otros es un fracaso, como Tony en la piel de José María Torre. Además, tantas entradas y salidas de actores por momentos desconcierta a los seguidores de la serie.

Otra falla es la verosimilitud de las historias que se intentan contar, pues pintan al director editorial de XY como una especie de superhéroe que se enfrenta a políticos y anunciantes por igual y con un recio sentido de la ética y la verdad. Tristemente, eso se aleja considerablemente de la realidad. Debo admitir que existen muchos intereses en juego y las decisiones editoriales pocas veces son actos heroicos.

Lo que resulta muy interesante y mucho más cercano a lo que realmente sucede en las editoriales de revista son las relaciones personales y de trabajo que se dan entre los que en ellas coexisten. Los roles de cada uno –exceptuando el de la fotógrafa que nada tiene que ver con lo que hace un editor gráfico– son muy cercanos a lo que vivo a diario. La guerra de egos y el concurso de simpatías siempre están presentes. Incluso, las relaciones amorosas debajo de los escritorios. Y díganme ustedes cómo no se van a dar, si a veces los periodistas pasamos más 10 horas en el ejercicio de nuestra profesión metidos en una redacción peleándonos con un texto.

En fin, podría seguir hablando de una infinidad de detalles que se ven en pantalla para contrastarlos con cómo lo vivimos en el día a día, pero mejor les voy a recomendar que vean la serie.

Además el arte, los escenarios y las actuaciones son decorosas, así que bien vale la pena hacerse de este programa de televisión mexicana.

Un poco más…

No es tan difícil conseguir las primeras dos temporadas a la venta de DVD en cualquier Blockbuster o Mix Up; el verdadero reto es conseguir la tercera, pues al parecer nunca la sacaron a la venta de manera oficial. Muy mal, señores de la producción de XY. Así que tendrán que hacerse de ella a través del lado oscuro de la web o en YouTube.

Como en otras ocasiones, les dejo algunas ligas por si quieren saber más de la serie: