Filosofía de vida

Nunca he sido partidaria de los libros de autoayuda estilo Sanborns, ni mucho menos me podría imaginar participando en un grupo como el club de los optimistas, y miren que tengo una madre que poco le falta para darle los buenos días al señor sol (tan linda ella). Pero no, de plano esa “filosofía sanbórnica”, como atinadamente le llamó un excelente profesor hindú que tuve, sencillamente no es para mí, ni tampoco creo en ella, ni mucho menos la pongo en práctica.

Sin embargo, sí creo que vivimos en una crisis de ánimo y se necesita de manera urgente unas dosis de ideas constructivas para que la realidad no termine por abrumarnos y exprimirnos la poca o mucha creatividad que todos llevamos dentro.

YoPeriodistaHace poco recibí la carta de un lector que me conmovió, no solo porque era la primera que recibía dirigida directamente a mí, sino porque me sentí identificada con su situación: es bailarín y no sabe si seguir ejerciendo la profesión que más ama, aunque viva con carencias económicas, o de plano abortar la misión y dedicarse a otra cosa que “le deje dinero”.

Esa pregunta en la que muchos vivimos montados a caballo es en momentos de crisis una verdadera tortura.

Mis padres me enseñaron a creer que cuando uno se entrega con pasión a lo que hace, uno puede encontrar ese equilibrio, pero se necesita mucho valor para defender eso en lo que creemos sin dejarnos llevar por los cuestionamientos, ya no digamos de nuestros más cercanos, sino de nuestro jefe, nuestros vecinos y hasta de lo que la sociedad a diario nos demanda.

Sé, querido lector, que quizá por un momento parece que solo divago, y quizá sea así, pero únicamente porque sigo tratando –en voz alta– de encontrar la respuesta.

Hace poco volví a ver por segunda ocasión una obra de teatro que cambió radicalmente mi manera de pensar, se trata de ¡A vivir!. Un trabajo que invita a hacer un viaje de introspección para conocernos y reconocernos a nosotros mismos, y así darnos cuenta que no existe nada más auténtico que nuestra voz interior, aquella que tiene muy claro lo que quiere y nos dicta qué hacer, pero que muchas veces el ruido de afuera no nos permite escucharla con esa claridad que deberíamos.

Reflexionando todo lo anterior, recordé a uno de mis moneros favoritos: Tute, pues describe bien este sentir…

MiYoTute

Un poco más…

AVivirJustamente, escribí una reseña sobre esa puesta en escena en la revista Inversionista de diciembre de 2011. Así que aquí les dejo la liga, por si quieren saber más sobre la creación de Odin Dupeyron, que es sencillamente fantástica.

Shakira90sPues ya que en este texto hablé de “chile, mole y pozole”, te dejo una de mis canciones favoritas de Shakira. Sí, sé que no será del gusto de muchos que prefieren la música Indie, pero no me da pena decir que es de las artistas comerciales que aún conservo en mi acervo musical.

Así lo dijo:

“Saludar al vecino // Acostarse a una hora // Trabajar cada día para vivir en la vida // Contestar solo aquello y sentir solo esto // Y que Dios nos ampare de malos pensamientos // Cumplir con las tareas // Asistir al colegio // ¿Que diría la familia si eres un fracasado? // Ponte siempre zapatos // No hagas ruido en la mesa // Usa medias veladas y corbata en las fiestas // Las mujeres se casan siempre antes de treinta, si no vestirán santos aunque así no lo quieran // Y en la fiesta de quince es mejor no olvidar una fina champaña y bailar bien el vals”.

Pies descalzos de Shakira,

en su disco homónimo lanzado en 1995