Kilos que matan

Kilos mortales es el título de una serie de Discovery Channel, cuyo nombre creo que lo dice todo: comer demás puede acabar con la vida de cualquiera. Siete mujeres y hombres que sufren de obesidad mórbida se someten a la operación de bypass gástrico, y se les pide que graben su proceso de pérdida de peso durante siete años para después transmitir su historia y observar el resultado.

KilosMortales

Como muchas series morbosas, esta resulta escalofriante. Ustedes se preguntarán: ¿y, entonces, para qué hablar de ella? Decidí hacerlo por el efecto que surtió en mí.

Quiero compartirles mi propia historia. Por supuesto, mi caso no era tan grave y por lo tanto tampoco pretendo compararlo con las historias que Kilos mortales narra. Pero si en algo se parecen es en el sentimiento de no poder parar de comer, ya sea para llenar un vacío, por vicio o una profunda inseguridad.

Sin darse cuenta, uno sube y luego baja

Hace unos años comencé a sufrir de sobre peso. Aquí vale la pena decir que siempre fui una persona bajita y delgada, por lo que cuando comencé a aumentar de talla se notó enseguida. A principio se lo achacaba a la edad, pues no es lo mismo tener 20 que 30. Después pensé que se debía a mi rutina de trabajo, y por último, me di por vencida cuando tras inscribirme a dos o tres gimnasios lo único que lograba era tirar mi dinero.

EspejoResignada decidí comenzar a comprarme ropa de tallas más grandes, aunque cada shopping resultaba menos placentero que el anterior. Las cámaras fotográficas se volvieron mis enemigas y los espejos una tortura. Uno no entiende los trastornos alimenticios del todo hasta que los padece. ¿Cómo es posible que la imagen que uno tiene de sí mismo se distorsione a tal grado que uno ya no pueda verse como realmente es? Definitivamente, la mente es muy poderosa.

Así, tras resistirme en diferentes ocasiones, decidí buscar ayuda. Tal vez no recurrí a Discovery Channel para que me pagara un bypass gástrico a cambio de hacer pública mi historia, pues sería muy exagerado, pero decidí acercarme con una nutrióloga.

Pedir ayuda

Nunca he creído en las dietas, pues eliminar ciertos alimentos o seguir recetas mágicas, me parecía que eran solo engañarse así mismo, ya que tarde o temprano uno vuelve a comer igual. Por eso decidí que lo que necesitaba era cambiar mis hábitos. Sí, probablemente sería más lento y más difícil que hacer dieta, pero definitivamente era lo único que estaba dispuesta hacer. Y así fue.

Junto con mi nutrióloga establecí metas reales y realicé un serio análisis de mis rutinas para encontrar las fallas. Irónicamente, aunque hacer ejercicio es importante, definitivamente no es suficiente para bajar de peso y estar sano. Por eso, la primera recomendación fue primero deshacerme de unos cuantos kilos con una sana alimentación y ya después buscar alguna actividad que me ayudara a mantenerme en forma.

DepresionEl primer mes lloré y lloré pues dejar de comer como lo hacía resultaba todo un reto. Tuve que reaprender a cocinar y vigilar muy bien lo que compraba en el supermercado. Por primera vez me puse a revisar las etiquetas para ver lo que realmente contenían los alimentos que ingería, y por supuesto, bombardear a mi nutrióloga de preguntas, y ella a mí con consejos y recomendaciones.

No haré la historia más larga, pero tras casi seis meses logré bajar los casi 10 kilos que tenía demás. Notar el cambio fue lo más difícil, pues una acostumbra a verse al espejo de una manera y es difícil eliminar de la mente esa imagen distorsionada de uno mismo, pero si uno comienza a confiar en las pruebas fehacientes –como que los pantalones se caen, los anillos de los dedos se resbalan, y hasta el portero que nos ve diario nos hace saber del cambio– entonces, uno se convence y comienza a reconciliarse con el espejo, con el shopping y hasta con la cámara fotográfica.

Kilos mortales muestra historias parecidas a la mía, pero llevadas al extremo, y verse reflejada en ellas, definitivamente me hizo comprender el problema de la obesidad de otra manera.

AmorPropioEs muy fácil juzgar la obsesión por comer. “Cierra la boca y listo”, dicen algunos, pero llegar a pesar hasta 300 kilos nos habla de un problema mucho más profundo que tiene que ver más con nuestra sique que con un problema orgánico.

Definitivamente, aunque es probable que algunas imágenes resulten perturbadoras, Kilos mortales es una serie que vale la pena ver para entender este padecimiento tan común en nuestro país y que no para de crecer en casi cualquier parte del mundo.

Un poco más…

He notado que el programa suelen pasarlo en formato de maratón los sábados ya entrada la noche, pero les dejo un enlace que contiene más información al respecto:

http://www.tudiscovery.com/imagenes/galleries/kilos-mortales/

Por cierto, si quieren los datos de la maravillosa nutrióloga que logró cambiarme la vida, solo tienen que pedirlo. Y, sea como sea, lo único que me resta decirles es que lo único que no tenemos permitido al momento de tratar de mejorar algún aspecto de nuestra vida es rendirnos.