Esa conflictuada pequeña

Se me ocurrió escribir sobre Mafalda a propósito del próximo aniversario de su creador, Joaquín Salvador Lavado, mejor conocido como Quino, nacido el 17 de julio. Sí, sé que quizá me estoy adelantando un poco, pero mejor hacerlo ahora que olvidarlo.

MafaldaAmigosA Mafalda la conocí en una época importante de mi vida. Como lo he comentado, cada historia que nos llega creo que no sucede por casualidad, sino que tiene su lugar y su momento. Yo –al igual que la pequeñita– me sentía ‘conflictuada’ porque no sabía qué quería estudiar. Supongo que es una angustia común cuando uno está por finalizar la prepa, pero para mí fue una verdadera crisis de identidad que me llevó a hacer varias locuras (como estudiar dos carreras a la vez). Por supuesto, no me arrepiento y sigo convencida de que fue uno de los aciertos más grandes de mi vida, pero definitivamente Mafalda me influyó mucho por aquellos días.

Me hizo sentir por primera vez que alguien me entendía. Ya saben, era la típica joven que se sentía incomprendida por la vida. Sus palabras, preguntas, acusaciones y reflexiones llenaron el vacío que sentía en aquel momento.

MafaldaCompletaRecuerdo que el primer librito que me llegó a las manos, era un viejo facsímil de mi padre que era algo así como el número tres o cinco. Tenía las hojas amarillentas y ese olor a viejo. Me lo devoré en un instante y en ese momento decidí hacerme de cada uno de los números de la última edición. Mi fanatismo llegó a tanto que provoqué que en la Navidad de ese año mis padres me hicieran el mejor regalo: el enorme libro amarillo de Mafalda completa. De la misma manera, no me duró ni una semana, a pesar de que era un recuento “recargado” de los facsímiles.

QuinoAdemás, su genialidad me hizo desear tres cosas desde aquellos días: conocer más sobre la historia de Argentina, vivir allá algún día, pero sobre todo adentrarme más en el mundo de los cartones y cartoneros. Gracias a ese personaje de Quino conocí después a Liniers, a Tute, a Sabat, y más recientemente a Chubasco, Alarcón (mexicanos) y Aleix Saló (español). Seguro la lista de los que me faltan por conocer es enorme. Sin embargo, cada uno de ellos me ha regalado sonrisas y un montón de reflexiones con tan solo unos trazos. Para mí todos ellos son unos verdaderos genios. Así que no me queda nada más que recomendar ampliamente su trabajo, pues estoy segura que no soy la única a la que han marcado, sino que lo han hecho y lo harán a generaciones enteras.

Un poco más…

TuteLo que no alcanzo a decir con palabras que lo digan los propios creadores de personajes brillantes, así que aquí les dejo algunos sitios que no se pueden ir sin visitar: