Individualidades tendiendo a lo salvaje

El siguiente texto lo escribí cerca de las elecciones de 2012, y qué mejor momento para retomarlo que ahora. Justo seis años después, cuando estamos a punto de elegir al nuevo gobierno de nuestro país. Así que aquí se los dejo, por si quieren tomarse un momento para reflexionar…

SalvajesEl nombre de un grupo radical contra la nanotecnología –¿se acuerdan de las bombas que fueron enviadas a dos maestros del Tecnológico de Monterrey? ¡Ah!, pues a ellos me refiero– me sirve de título en esta ocasión, porque creo que ejemplifica bien el tema del que desde hace varias semanas tengo ganas de escribir.

Seguramente al terminar de leer esto habrá quien quiera lincharme, me tache con la etiqueta que más les guste y demás artilugios, pero aun así lo voy a escribir, pues precisamente para esto abrí este espacio: para alzar la mano y pedir la palabra.

Desde que empezó la carrera rumbo a las elecciones, y como en otras ocasiones, decidí ser espectadora, informarme, leer a los que me caen bien, pero también a los que me caen mal. Traté de mantener mis oídos abiertos para escuchar todas las voces: con las que siento afinidad y con las que más bien me producen un zumbido, porque finalmente creo que todos tenemos algo que decir y la primera regla del entendimiento es tratar de dialogar entre todos. Reto muy difícil, ¿no? Pero creo vale la pena hacer el arduo ejercicio.

De 132 y otros números

Como muchos, después de tratar de leer y analizar un poco, empecé a aburrirme de los spots, de los noticieros y empecé a ir y venir entre la información generada [y eso que todavía no estaban “de moda” las fake news]. Pero afortunadamente algo movió mi consciencia, cuando inesperadamente recibí un mensaje que me decía que una de mis primas lejanas estaba saliendo en la tele con Carlos Loret de Mola, como vocera de un grupo que se estaba gestando en la Ibero a raíz de un incidente con Enrique Peña Nieto, el candidato del PRI.

YoSoy132Ahí empezó mi interés por el famoso #YoSoy132, porque días atrás solo me parecía más de lo mismo, pero no todos los días te enteras de que alguien tan cercano a ti ya levantó la voz para decir lo que muchos llevamos insistiendo desde hace tiempo y, mejor aún, enterarte de que logró que le hicieran caso.

Entonces, como curiosa que soy, me puse a leer su blog, su timeline en Twitter y no solo el de ella, sino el de sus “compañeros de batalla”, y ¡oh!, terrible decepción. Nuevamente me vuelvo a encontrar con lo mismo de siempre: un grupo que dice saber de todo, pero no sabe definir lo que quiere. Que dice una cosa frente a las pantallas, pero que “en lo oscurito” dice otra cosa. En fin, más de lo que vemos una y otra vez en nuestro país.

Sí, son jóvenes; sí, son el futuro; sí, afortunadamente, parece que no están conformes, pero hasta ahí queda claro lo que son, porque todo lo demás se vuelve un mar de intereses particulares, tendencias propias hasta convertirse en el movimiento contra la manipulación, que se deja ser manipulado. Como bien dicen, para querer quemar en leña verde a uno es porque generalmente se apoya a otro; y está bien, de eso se trata cuando uno toma decisiones: de desdeñar unas cosas para decidir y quedarse con otras, pero siempre respetando la libertad de elegir de los demás, sin tratar de imponer una forma de pensar.

Honestamente, faltan unos cuantos días para las elecciones y sigo sin sentirme segura de por quién votar [situación que vuelvo a vivir ahora en 2018]. Quizá porque tengo demasiada información que sencillamente no me deja tenderme para un lado, pero lo que más me asusta es precisamente eso: los que se enfrentaron a lo mismo y al no encontrar una respuesta fácil, se tornaron fanáticos de la que mejor les acomodó. Y el dilema no es que se hayan acomodado con uno u otro candidato o uno u otro partido, el problema es el fanatismo con el que lo hicieron. Por eso, yo no soy 132 (y no le pongo hashtag, porque no estamos en Twitter, porque, chavos, aunque no lo crean, hay mucha gente que aún no sabe ni qué es eso).

Y si no fuera así…

Sueño con ver un día un movimiento social que no sea una “modita”, que no sea solo un grito rebelde sin causa, sino que sea un movimiento crítico. Eso me gustaría ver: gente Votardecidiendo y votando por quien quiera, pero con un sentido profundamente crítico, sin pensar en mesías, ni demonios, sino solo en políticos que tienen virtudes y defectos, y concentrarse sobre todo en eso: en los defectos de quien hemos elegido, pues justo esa parte que nos cuesta más trabajo ver es la que a veces “nos puede llevar al baile”.

 

Estoy cansada de escuchar que en 70 años y que en 12 más no hemos hecho nada bien y que probablemente, si elegimos de una manera o de otra, los próximos seis serán aún peores. Porque perdón, señores, efectivamente nos falta muchísimo por recorrer como nación, pero si seguimos pensando así, lo poquito que sí nos ha salido bien lo podemos perder en un abrir y cerrar de ojos. Y no estoy defendiendo a ningún partido, de verdad, en mi corta experiencia como ciudadana, ya he votado por todos los colores y para distintos puestos y de todas formas sigo teniendo problemas cada vez que tengo que volver a elegir.

EleccionesMexicoPero de lo que sí estoy segura es que ha habido cosas que hemos elegido bien en su momento y que nos trajeron resultados positivos, al menos en algunas áreas y por algunos años. Entonces, ¿por qué no concentrar toda nuestra energía en pensar cómo vamos a conservar eso que hemos hecho bien para avanzar desde ahí, desde donde nos quedamos, sin importar qué partido o candidato nos llevó ahí, sino cuál de los que vienen será el que trate de continuar con el trabajo bien hecho? Y no, por el contrario, tirar todo por la borda para volver a empezar una y otra vez, sin avanzar ni llegar a ningún lado.

Hace mucho que dejé de sentirme orgullosa de ser mexicana y, de verdad, lo digo con un profundo dolor, pues quienes me conocen, saben que yo era una de las que más defendía a este país, pero la realidad me ha superado y ahora me cuesta mucho trabajo dejar de sentir pena. Es horrible andar por el mundo así: sin patria y sintiendo que todo está perdido y que lo único que queda es confiar el futuro a los jóvenes sin ni siquiera tratar de entenderlos o, peor aún, sin ni siquiera tratar de que ellos nos entiendan a nosotros.

En fin, aunque cansada, seguiré haciendo mi parte, seguiré estudiando, seguiré tratando de aprender de las personas constructivas, compartiendo ideas positivas, que no busquen restar, sino sumar. Mi fe es poca, pero con ella trataré de contagiar a los que me rodean, no para convencerlos de algo o para que voten por alguien, sino para que piensen y tomen una decisión consciente y responsable, sin pasiones desbordadas ni fanatismos ciegos. Para que el día de mañana, gane el que gane, lo apoyemos para vigilar que haga bien su trabajo, asumiendo la responsabilidad de que fuimos nosotros los que lo pusimos ahí y asumiendo los riesgos de elegir de una u otra manera.

Yo por mi parte ya tomé una decisión, no puedo decir que me sienta segura de ella, porque como les decía al principio, todavía dudo si será la correcta. Por eso no se las comparto, porque prefiero que cada uno llegue a su propia conclusión y la defienda, pero sin “mentadas” en el Twitter, chistes malos en el Facebook o mantas con faltas de precisión y ortografía en una manifestación, sino con ideas, con diálogo y sobre todo con la convicción de defender el derecho que todos tenemos a pensar diferente.

Elecciones2012
Por si ya no se acordaban quienes fueron los candidatos a presidente en 2012.

Dejemos de ser “individualidades tendientes a lo salvaje” y a cambio volvamos a construir comunidad, tratemos de transformarnos en una sociedad educada con civismo, donde sepamos convivir unos con otros, sin tratar de aplastarnos, sin tratar de sacar ventaja del vecino, sin flojera por hacer la cosas bien a la primera. Esa es tarea de nosotros y ningún político la va a ser en nuestro lugar, porque los políticos que tenemos, salen de la sociedad que nosotros mismos construimos. Así que tenemos muchísima tarea por hacer y veo a muy pocos haciéndola. Así que sumemos fuerzas y contagiemos a los demás, echemos a andar la cabeza y pongamos las manos a trabajar.

Espero no haber ofendido a nadie con mi entrada de hoy y haber salvado mi cabeza del linchamiento, pero si no fue así, les pido una sincera disculpa y espero encontrar cosas en común la siguiente ocasión, porque en esto es en lo que creo y solo en esto es en lo que tengo fe: en el trabajo en equipo y nada más.

¡Vayamos a votar, pues, que es lo mínimo que podemos hacer por este, nuestro país!

Votaciones

Un poco más…

Les dejo una liga que contiene uno de los ensayos más famosos de José Martí, Nuestra América, pues no cabe duda que han existido hombres visionarios que supieron dejar por escrito un maravilloso pensamiento que sigue siendo más vigente que nunca.

Así lo dijo:

“Todos somos extranjeros en el mundo de los demás y en algunos, incluso, se nos exige visa para poder entrar”

@alitaparavolar,

en un día donde su extranjería hizo de las suyas