La añoranza de la tierra

Para mi desgracia, no soy de ningún pueblo, sino solo una citadina más de una de las urbes más grandes del mundo: el Distrito Federal o como ahora la llaman, Ciudad de México. ¿Porqué digo que me lamento de no ser pueblerina? Quizá por esa melancolía con que se mira el arraigo a una tierra, sentimiento que en las ciudades simplemente no existe, y menos en las grandes como la mía.

Por eso, cuando escucho canciones que hablan sobre la añoranza de una tierra se me enchina la piel, como Mi viejo San Juan (interpretada por Javier Solís), Mi tierra o Cuba libre (cantadas por Gloria Estefan), Por si acaso no regreso (en la voz de Celia Cruz), Los buenos tiempos o La tierra del olvido (de Carlos Vives, y más con la versión de Playing for Change), Qué será (de Diego Torres), la rítmica Aquarela do Brasil (cantada por Gael Costa), el cursi México en la piel (cantada por Luis Miguel) y ni qué decir de México lindo y querido (con Playing for Change al micrófono), entre muchas, muchas, muchas más.

Memorias, lindas memorias

A veces me gusta imaginar los tiempos de mi abuela, en Tierra Blanca, un pueblo muy caliente del estado de Veracruz. Recuerdo cuando me platicaba cómo eran sus tiempos, como vestía la gente y esa bella costumbre de sacar las sillas a la calle para sentarse a ver pasar la vida.

También recuerdo que alguna vez tuve la oportunidad de ir de niña y quedarme en casa de una tía abuela, que estaba en un terreno enorme (o al menos así lo veía yo). La casa era pequeña y en lugar de puertas tenía cortinas. Al frente tenía una fuente con tortugas y piedras de río. El pasto casi siempre estaba alto y para mi era como internarme en una selva y jugar a la exploradora. Amaba andar de camiseta, shorts y guaraches, libre sin tenerme que preocupar por el código bussines casual tan concurrido ahora en las oficinas.

En fin, como lo he dicho, soy citadina, chilanga y tengo los pulmones llenos de smog, pero en mi corazón corre sangre jarocha y si pudiera escoger, diría que soy de Tierra Blanca, la tierra de mi abuela, la tierra que contiene parte de mi historia.

Así que pidamos un tequila y brindemos por las canciones que añoran una tierra, que vaya que en México y con mariachis tenemos varias para presumir… ¡Salud!

Un poco más…

Aunque arriba encuentran algunas ligas a YouTube de las canciones que menciono, por si quieren escucharlas, los invito a que me sugieran más, todas esas que se me escapan y que encantada quiero conocer o recordar. ¡Anden, comenten!

Así lo dijo…

“Y siempre me sentí dichosa, // de haber nacido entre tus brazos. // Y aunque ya no esté, // de mi corazón te dejo un pedazo // por si acaso, // por si acaso no regreso”.

Celia Cruz, la inolvidable “azuuucar”

Dato curioso…

A finales del siglo XIX, Tierra Blanca fue un rancho del municipio de Tlalixcoyan, pero en 1901 se inició la construcción del ferrocarril de Tierra Blanca a Veracruz, convirtiéndose en una importante estación y, por decreto, el 16 de junio de 1915, se crea el municipio de Tierra Blanca.

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Contadora de historias y coleccionista de sonrisas.

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