Un instrumento no solo para el retiro

Una preocupación constante entre los profesionistas es el retiro. No importa si faltan 10, 20 o 30 años para que ese momento llegue, pues para cualquier plazo se necesita un plan. Desde 1997 existe un recurso que se ha vuelto ley para todos los trabajadores: las administradoras de fondos para el retiro (afores). Por eso, entender su funcionamiento y alcances es fundamental para poder sacarles el mejor provecho.

En términos financieros, 2013 fue año complicado y volátil. Las subidas y bajadas de los mercados mantuvieron “entretenidos” a todos aquellos involucrados en la administración de recursos, por lo que las afores no fueron la excepción. Durante el verano, entre mayo y agosto, estos instrumentos presentaron bajas importantes, prácticamente de manera generalizada, pues solo Afore Inbursa logró mantenerse con una tasa de retorno positiva.

Este movimiento brusco provocó que más de algún cuentahabiente se preocupara, pero no solo eso: lo positivo fue que despertó interés en aquellos que se habían mantenido pasivos frente al instrumento, lo cual se convirtió en el pretexto perfecto para hablar del potencial que tiene al momento de pensar en el retiro.

Las afores fueron instrumentos creados para fomentar la responsabilidad tripartita; es decir, nuestro retiro no es únicamente responsabilidad de empresarios y gobierno, sino de todos. Aceptémoslo de una vez por todas: nadie nos mantendrá en un futuro más que nosotros mismos. Por lo tanto, vale la pena ser más activos al momento de acercarnos a cualquier administradora de fondos para el retiro.

Desentrañando el instrumento

Las afores operan como cualquier fondo o sociedad de inversión, pero con algunas características particulares:

  • AforesEnMexicoLa formación y distribución de las carteras está estrictamente regulada por ley
  • Son inversiones a largo plazo
  • Su información y composición es pública
  • Son administradas por empresas públicas (caso ISSSTE) o privadas, las cuales tienen derecho a cobrar una comisión por dicha tarea
  • Están gravados por Hacienda y, por lo tanto, se debe pagar un impuesto al momento de retirar dinero (20%)

Para suscribirse a una afore, basta con estar dado de alta en el Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS), ya que por ley cualquier trabajador debe contar con un fondo para el retiro. Si la persona no elige una, el gobierno elige por ella, asignándola a la que en ese momento muestre el mejor rendimiento. Sin embargo, lo ideal es que seamos nosotros mismos los que decidamos en cuál estar y hasta cuándo; es decir, estar pendiente del desempeño de cada afore y mirar sus rendimientos, por lo menos cada año.

Como mencionamos, las afores operan como sociedades de inversión especializadas en fondos para el retiro (siefore) y existen cuatro tipos de acuerdo con el horizonte de inversión; es decir, entre más joven es la persona su plazo para invertir es más largo y, por lo tanto, la composición de su cartera puede ser más agresiva:

Tabla

La autoridad que regula lo anterior es la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), y es la encargada de aglutinar al sector para otorgar información estadística y confiable para que cualquier persona pueda entender el funcionamiento de su afore. Por lo que visitar su sitio web, www.gob.mx/consar , y utilizar sus simuladores pueden ser las mejores herramientas para tomar una decisión sobre que administradora elegir. Por ejemplo, hace unos días dio a conocer nuevos mandatos de inversión, que bien vale la pena conocer.

El sube y baja

Como todo instrumento de inversión, las afores no son inmunes a los movimientos de los mercados; por el contrario, están sujetas a ellos. Lo que ocurrió con ellas durante el verano de 2013 explica bien esta relación.

Las afores, en términos generales, tienen invertidos poco mas de 50% de sus recursos en instrumentos con menor riesgo; es decir, en papeles de deuda del gobierno, como cetes o bonos. Estos instrumentos se consideran menos volátiles porque manejan tasas de rendimiento fijas y son respaldados por la administración gubernamental en turno. Claro, aunque existen casos posibles en los que los gobiernos quiebran (recordemos a Grecia), son poco comunes y siempre suelen responder con programas de contingencia.

Sin embargo, como es bien sabido, ningún instrumento es libre de riesgo, por muy menor que este sea. Por lo tanto, lo que sucedió con el mercado de deuda mexicano fue una reacción ante el temor de que las condiciones externas cambien.

En ese entonces, existían muchos recursos del extranjero, concretamente de Estados Unidos, refugiados en Bonos del Tesoro Nacional, ya que a nivel internacional eran de los que mejores intereses pagaban. Pero desde hace unos años, se suspendieron las rondas de flexibilización cuantitativa (quantitative easing), y el Banco de México ha tenido que tomar precauciones, reduciendo o aumentando las tasas de referencia para prevenir una fuga masiva de capitales.

Esto último ha provocado en automático una reducción del valor de los papeles de deuda del gobierno, y si recordamos que las afores tienen la mayoría de sus recursos invertidos en estos instrumentos financieros, es una de la razones que explican las minusvalías que estas han presentado.

Por otro lado, el bajo crecimiento generalizado en la economía mundial ha provocado que las Bolsas de valores tampoco tengan sus mejores años, por lo que esos porcentajes menores de las afores invertidos en renta variable tampoco han reflejado grandes ganancias. Sin embargo, las noticias malas no duran para siempre y se espera que las cosas, eventualmente, vuelvan a estabilizarse:

cuadrosIRN_dic

Fuente: Consar

Recordemos que las afores son inversiones a largo plazo y no son especulativas, sino que se mueven al ritmo de los mercados financieros, por lo que los periodos de volatilidad son parte de los ciclos económicos que estas sufren.

Que se esperaba para 2014

Este texto lo que escribí a finales de 2013, en aquel año –desde Madrid– sostuve algunas entrevistas con expertos para que me dieran su opinión al respecto…

Hablar del futuro siempre representa un reto en términos de inversión, porque se entra en un terreno que puede acercarse a la especulación. Pero quedarse solo con el análisis histórico de los eventos financieros puede resultar insuficiente, pues como reza una de las máximas: “rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros”. Por lo tanto, lo mejor es aplicar la técnica del espejo retrovisor: ver hacia delante sin perder de vista lo que sucedió detrás.

Ya visamos lo ocurrido en el último semestre con las afores, pero, ¿qué se puede esperar en los próximos seis meses del sector? Aunque es una pregunta difícil de contestar, Luis de la Cerda, director de inversiones de Afore Sura, piensa que será un mejor año. “México podría entrar en un buen momento, si se aprueba la Reforma Energética, porque eso generará flujos de inversión hacia toda la economía real. Esto será sano para el sistema financiero porque más gente tendrá trabajo y podrá destinar más recursos no solo a su afore, sino a la parte del ahorro voluntario que estas contienen. Además, estos cambios estructurales derivados de las reformas que hasta ahora se han aprobado impactarán de forma positiva a las carteras de inversión en el mediano y largo plazos”.

Por otro lado, Ramón Pando, director general de Principal Afore, aunque prefiere tomarlo con ciertas reservas, tampoco se aleja mucho de la misma opinión. “El tema de inversiones es complicado porque difícilmente podemos saber lo que va a pasar hacia adelante. Existen una serie de factores externos que pueden hacer que las cosas vayan bien, pero también que de repente cambien. Las cosas pintan para mejorar porque nuestra cercanía con Estados Unidos hace que si ellos crecen nosotros también lo hagamos, y las variables fundamentales de ambos países se ven positivas en el futuro cercano”.

Juzguen por ustedes mismos qué tanto se equivocaron o acertaron.

El retiro no lo es todo

Hablar de afores no se reduce solo al retiro. Aunque estos instrumentos fueron creados principalmente para cubrir ese objetivo, la realidad es que las afores pueden permitir crecer el fondo de manera voluntaria.

Las aportaciones voluntarias son aquellas que puede hacer el trabajador para su retiro, adicionales a las que por ley se destinan (6.5% del salario, como se pide a los afiliados al IMSS, o de 11.3% si son afiliados al ISSSTE). Esto es importante saberlo pues está estudiado que si una persona únicamente invierte de manera pasiva con su afore; es decir, no aportando nada más que lo que por ley se destina, está condenada a recibir tan solo 35% de su salario acumulado, que si partimos del salario mínimo, equivale a menos de $2 millones de pesos. Sencillamente, no alcanza si pensamos que la esperanza de esa persona que se retira a los 65 años es vivir, por lo menos, 15 o 20 más.

Por lo tanto, es fundamental poner manos a la obra y comenzar a pensar en otras estrategias adicionales para poder cumplir con la meta de tener un retiro más o menos holgado. Para saber cuánto exactamente debemos aportar de forma complementaria, según la cantidad que queremos asignar a esta meta. Podemos utilizar las calculadoras que ofrece el sitio web de la Consar o de cualquier administradora de fondos para el retiro. Por ejemplo, supongamos que tenemos 30 años y tenemos acumulada en nuestra cuenta de afore hasta el momento $130 mil pesos. Si queremos acumular para nuestro retiro cerca de $10 millones de pesos, tendremos que aportar por lo menos $7 mil pesos mensuales de manera voluntaria para alcanzar la meta. Recuerda que entre más edad tengas, mayores deberán ser esas aportaciones para alcanzar la meta que desees, por lo que empezar cuanto antes puede ser una buena opción.

AforeAhorroUna ventaja de las aportaciones voluntarias que son destinadas para el retiro es que puede tener ciertos beneficios fiscales, ya que puedes deducir hasta $47 mil pesos anuales por ese concepto. Además, tras la última reforma hacendaria aprobada, las ganancias de capital de las siefores quedan exentas de pagar impuestos.

Pero las posibilidades no terminan ahí. Históricamente, el rendimiento anual de las siefores ha sido de alrededor de 12% o 13%, por lo que actualmente son de los instrumentos regulados y de menor riesgo que mejores ganancias otorgan. Por eso, algunas administradoras han concentrado sus servicios de atención a los trabajadores en este rubro.

Al día de hoy, las aportaciones voluntarias se destinan a una siefore adicional, que por lo regular puede ser un poco más agresiva a la que por ley nos toca, y los montos iniciales y plazos para invertir son más cortos: de dos y seis meses hasta un año. Esto es que el dinero de las aportaciones adicionales se puede retirar sin penalizaciones antes del retiro, siempre y cuando se cumplan los horizontes establecidos. Por lo que, quizá, si alguien está pensando en comprar una casa en cinco o 10 anos, las aportaciones voluntarias a las afores puede ser el mejor lugar para invertir ese ahorro y cumplir con la meta de adquirir un bien inmueble.

Es decir, las afores son instrumentos que no solo sirven para el retiro, sino para metas de mediano y largo plazos. Para poderles sacar el mayor provecho posible, lo mejor es ser un inversionista activo, acercarse al asesor de la afore en la que estamos y pedirle que nos explique cómo podemos hacer estas aportaciones voluntarias y bajo qué condiciones.

“La afore es el mejor instrumento que puede utilizar hoy cualquier trabajador en México para cumplir sus metas de mediano y largo plazos (que no son únicamente el retiro). Esto no solo porque puede destinar desde $1 peso en su cuenta de ahorro voluntario, sino porque accede a invertir en las enormes carteras que todo el gremio manejamos, que además están estrictamente reguladas por ley. Cosa que no te permiten, por ejemplo, otro tipo de fondos de inversión que te piden un monto mínimo inicial de $10 mil o $15 mil pesos”, concluye Ramón Pando.