Un minuto de silencio

Ese tiempo es el que se dedica a aquellas víctimas de algún suceso trágico. Un minuto de silencio para llorar, para recordar, para homenajear, para reflexionar y finalmente para olvidar. En 2011, los sucesos ocurridos en Noruega nuevamente nos obligaron a dedicar un minuto de silencio que no ha durado solo 60 segundos, sino un poco más.

Aunque ya tiene algunos años que escribí este breve texto, hoy, con todo lo ocurrido en el mundo (incluido Trump) tiene más vigencia que nunca. Así que aquí va…

Que a un loco de repente se le afloje un tornillo y se ponga a disparar un arma sin ton ni son o que coloque una bomba en un edificio clave para una región, quizá no es novedad, y resulta verdaderamente triste y alarmante decirlo así, pues al menos en lo personal, quiero seguirme negando a admitir estos sucesos como parte de la cotidianidad, por mucho que estos se repitan una y otra vez en las noticias a diario.

Lo que ocurrió en el país nórdico en aquel año, a algunos nos obligó a hacer una pausa para reflexionar sobre lo que estaba ocurriendo en el mundo, pues el asesino no era un fundamentalista islámico como todos supusimos en un principio, casi por definición. No, se trato sí de un fundamentalista, pero cristiano, es decir, un fundamentalista de ‘nuestro lado’, de Occidente, de los supuestamente ‘más avanzados, del primer mundo y no del tercero, como estamos acostumbrados.

flores

Anders Behring Breivik es un ultraderechista, extremista, antimarxista y anti musulmán, uno más que no tolera vivir en la diferencia, que alucina con una raza superior y en sus actos cree estar salvando a su país de una invasión. Evoca momentos trágicos como las cruzadas y como muchos ingeniosos oscuros escribió un manifiesto de más de 1,500 páginas, donde argumenta los distintos porqués de su pensar. Además, valiéndose de las nuevos medios digitales y de las nuevas redes sociales, se encargó de esparcir su cosmogonía para buscar adeptos. Lo triste y alarmante es que los encontró en todos aquellos que quizá no conviven con sus métodos, pero sí con la idea de no permitir la migración, algo semejante a la xenofobia.

Este suceso nos deja muchas preguntas sin respuesta, nos deja reflexionando sobre cosas que poco se pueden resumir en una entrada de blog, pero definitivamente creo que vale la pena hacer una pausa y tomarse ese minuto de silencio muy en serio.

Para viajar ligero…

En las siguientes ligas encontrarán unos textos que intentaron dar luz a algunas interrogantes que derivaron de aquel escabroso hombre.

http://www.economist.com/blogs/newsbook/2011/07/norway-attacks

http://www.slate.com/id/2299967/

Así lo dijo…

“Odia todas las ideas occidentales y los valores de democracia […] Espera que esto sea el principio de una guerra que dure 60 años […] Se ve a sí mismo como un guerrero. Él empieza esta guerra y de alguna forma se enorgullece de esto. Cree que ahora será visto como un demonio, pero que la gente le agradecerá en 60 años”

Geir Lippestad, abogado del extremista

(No sentir culpa es una de las cosas que más me asusta del ser humano)

barconoruego

La historia de ese suceso horroroso en Noruega aún no llega a su fin, del todo, por lo que te comparto una nota más al respecto del diario alemán Deutsche Welle:

http://www.dw.com/es/atentado-de-breivik-el-dolor-mudo-de-noruega/a-19421338