Día: 27 enero, 2017

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Del retiro al no me acuerdo

En México, nos sigue costando trabajo pensar en el largo plazo. La inmediatez de la realidad, el avance de la tecnología, los cambios abruptos, la incertidumbre y el agitado estilo de vida provoca que olvidemos una cosa: nuestro futuro. Frases tan mexicanas como “dios proveerá” o “ahí vamos viendo como lo vamos resolviendo” son las peores enemigas de la planeación. Aceptémoslo de una vez: nadie nos va a mantener cuando seamos viejos más que nosotros mismos, y si no ponemos manos a la obra en nuestro retiro, créanme no habrá afore, Gobierno, empresa o hijos que nos alcancen para solventar nuestros gastos en la última etapa de nuestras vidas.

Este no es un tema de chicos o grandes; es un asunto que nos compete a todos. Por eso, en esta ocasión hablaré de una de las opciones para invertir en nuestras metas de largo plazo que pocas personas manejan de forma activa: las afores.