Ante el duelo, vuelve a ser niño

Perder al ser amado, por la razón que sea, es doloroso. Se trata de una etapa de duelo que debe trabajarse para superarla. Algunos les llevará más tiempo que a otros. Como dice el psicólogo experto en terapias de duelo, Miguel Ángel Quemain, “el duelo puede llegar a durar toda la vida, pero la pena es la que se supera”.

A las personas que vuelven a la soltería, ya sea por un divorcio o la viudez, los esquemas de vida le cambian y debe comenzar a reinventarse nuevo. El sentimiento de tristeza permanente, mejor conocido como depresión puede hacerse presente y, de no atenderse, puede traer consecuencias mayores. “Las personas que viven un duelo sentimental ven el mural de su vida incompleto –explica Quemain– y buscarán llenar el hueco de alguna manera”.

Hombres y mujeres suelen enfrentar la situación de diferentes maneras. De acuerdo con el especialista, las mujeres suelen buscar alivio y compañía en otras mujeres, pues es con las amigas o vecinas con quienes se vuelven a sentir seguras. Los hombres, en cambio, es más común que busquen alivio con otra mujer que los cuide y los ayude a olvidar, insertándose de nuevo en la sociedad.

Como sea, solo el tiempo es el que se vuelve un aliado y aunque sentirse derrotado puede ser normal, no debemos dejar que predomine. Lo mejor es armar un plan de recuperación.

cochesitos“Aferrarse a los momentos felices puede darnos una respuesta”, dice Quemain. Por ejemplo, ¿qué es aquello que nos hacía reír cuando éramos más jóvenes, incluso niños? Para muchas mujeres bailar es una de las terapias más efectivas o pintar o simplemente juntarse con otras mujeres para realizar actividades que las relajen. Para los hombres el ejercicio puede volverse el refugio perfecto. Actividades donde puedan ejercer sus hobbies sin ser juzgados.

Para ambos, recurrir a terapia también es una buena opción, que en la opinión del especialista, resulta indispensable. “Sin embargo, en nuestra sociedad, la terapia psicológica todavía no es del todo entendida, y es común que muchos se nieguen bajo el argumento de que ‘no están locos’. Cuesta trabajo admitir que se tiene un problema de tipo emocional y que a veces se requiere de ayuda”.

Uno de los retos más grandes de las personas que pierden a su pareja es volver a reinsertarse en la sociedad. Reacomodar los círculos sociales y buscar aquellos en los que uno se siente mejor. Buscar gente como uno, con los que se pueden tener muchas cosas en común.

Recuerdos de la infancia

logoamadeeVolver al origen de lo que somos y de nuestras pasiones puede resultar terapéutico. Existen muchas formas de hacerlo, pero hablaremos de una que llama mucho la atención por su originalidad. Se trata de la Asociación Mexicana de Automovilismo Deportivo y a Empujones (Amadee), que no es otra cosa que un club de amigos fundado por Raúl López Parga en que se reúnen a jugar “Carreterita”, aquel juego infantil que en los 60 y 70 era popular entre los niños.

Para ser miembro no se necesita más que darse la oportunidad de volver a ser niño, reencontrarse con aquella pasión por el automovilismo y muy importante: tener la fuerza física para agacharse y levantarse, para poder efectuar todos los tiros que la competencia incluye. La edad no tiene relevancia: pueden participar niños, adultos y abuelos e incluso mujeres, aunque eso sucede en raras ocasiones.

La aventura comienza con el armado del coche. Cada Carreterita es temática, por lo que se tiene un mes para construirlo. Existe la de las 2.4 horas de Lemans (que emula el circuito original), la Panamericana, el Hot Road, la Nascar, la Trans-Am, el Paris-Dakar, el Montecarlo y la Mini Chihuahua Express, entre otras.

Los materiales para construir el carro pueden adquirirse en donde sea: desde tiendas especializadas hasta papelerías. “A veces parecemos pepenadores”, comenta Ernesto Barrios, uno de los participantes, porque dice que todo el tiempo buscas materiales en los “fierritos” de las calles o en los empaques de las cosas que se van por lo regular a la basura. El único requisito es que el material de la carroza sea de plástico, porque por un tiempo jugaron con metal, pero eran muchas las desventajas y se alejaban de la idea original de cómo se jugaba cuando eran niños.

En promedio, cada participante le dedica un par de horas al día a esta actividad, generalmente por las noches para relajarse y distraerse.

“En lugar de embobarnos con la tele, preferimos concentrarnos en esta afición que nos resulta terapéutica, porque te olvidas del mundo”, comentan Óscar Rodríguez, coleccionista de ferraris en miniatura, y Uriel Maldonado, diseñador gráfico y modelista.

El coche ya terminado puede costar hasta $300 o $400 pesos en promedio, aunque dependiendo de la dedicación con que se haga, hay algunos que pueden valer hasta $1,000 pesos o más.

armadocarrito“Me encanta el modelismo, pero aquí lo que hacemos también es ‘ingeniería’, porque no basta con que el modelo esté bonito, sino que corra en la Carreterita”, explica Armando Alatriste, uno de los mayores coleccionistas de coches a escala. Empezó desde los 10 años de edad y actualmente posee una colección que roza los 650 carros. Por ahora, ya solo quiere conservar los que denomina como caballos: ferraris y mustangs. El resto los ha puesto a la venta entre los propios amigos y el club. “Ya es mucho estireno en la sangre, por lo que hay que empezar a deshacerse de ellos”, comenta.

Otra de las reglas para poder competir es que si se va a frenar el carro, se tiene que competir así toda la carrera; es decir, en ocasiones se puede apretar la suspensión de los carritos para que en las bajadas de la Carreterita no corran tanto, pero esta es una decisión que debe tomarse desde un inicio, pues durante la Carreterita no se permiten reparaciones o ajustes fuera de los pits.

“Nosotros lo que hacemos es automovilismo; es decir, hay a quien le gusta tener sus coches en vitrina y está bien. Cada uno busca lo que más le gusta, pero, para mí, eso es inmovilismo”, agrega Raúl López. Y es que los coches que se arman tienen suspensión, luces y cosas que a veces ni los mismos autos originales los tenían, pero es justo con eso con lo que se juega: con la imaginación.

El ambiente y los amigos

Jugar Carreterita es una actividad muy noble e ingenua, explica el psicólogo Miguel Ángel Quemain, porque te ayuda a vincularte con los recuerdos felices y te ayuda a salir del aislamiento que produce la depresión por una pérdida amorosa. Además, explica que es interesante que durante las tres horas que dura el encuentro automovilístico en pocos momentos los amigos se miran a la cara, ya que todos están concentrados en los coches, en su afición compartida, lo que les permite mantenerse alejados de la “mirada de la sociedad” y del “qué dirán” . Nadie tiene porqué saber cuál es tu condición íntima lo que te permite convivir en una condición de libertad.

“Alguna vez invitamos a jugar un amigo que acababa de perder a su mujer –narra Raúl López– y su vida cobró otro sentido. Es una terapia ocupacional preciosa donde el único juez eres tú mismo. Lo más importante es la calidad de gente que te rodea, porque a veces uno no se imagina cuántos padecen de lo mismo que tú o comparten la misma afición. Se trata de que, aunque sea por un día, te conviertas en niño de nuevo. Pocas actividades rutinarias te permiten hacer algo como esto”.

img_0431Aunque podría juzgarse como un Club de Toby, por el ambiente de varones en un taller mecánico, en realidad va más allá, porque también conviven niños con abuelos o hasta dos o tres esposas. Ellos aseguran que la Amadee es un espacio abierto a todos los que quieran dejar salir a su niño interior.

Algunos llegan mejor preparados para estarse agachando y hasta usan rodilleras para aguantar. Otros, como el señor Antonio Zimbrón, quien es de los más grandes del club de Toluca, a pesar de su edad y de estar recién operado de una rodilla, asiste con su andadera y lento pero se agacha las veces que sean necesarias.

Es un ambiente de hombres, sí, pero también un ambiente familiar y de amigos. La mayoría de los que participan oscilan entre los 40 y 60 años de edad, algunos de ellos casados, pero otra buena parte viudos y divorciados. Algunos con hijos, quienes en ocasiones también participan y admiran la afición de sus papás.

“Toño y yo nos conocemos desde los 16 años, esto es en los 60. Nosotros al ser de los más grandes del club Toluca, les enseñamos algunas modalidades y técnicas a los muchachos y les corregimos otras”, dice Fernando Chávez, otro de los participantes. “Pero estas reuniones son fenomenales: los chascarrillos, las bromas pesadas, pero sin faltas al respeto, construyen un ambiente de “viejos niños”. Te olvidas de tus problemas de la semana y después de pasar algunas horas diseñando tu carrito por fin llega el momento de mostrarlo al final de mes. Es una sensación que te inyecta ganas de vivir”, agrega.

“Es un juego que no deberíamos dejar nunca. Cuando le platicas a otros adultos lo que aquí se hace, lejos de criticarte, se entusiasman y te dicen: ‘¿En serio?, ¿Dónde? Oye, ¡quiero ir!, pero ¿cómo le hago si no me da tiempo de armar el carrito?’”, comenta Antonio. Y así comenzaron muchos, por recomendación de boca en boca, pues aunque al principio no tuvieran carritos, siempre hay alguien que lleva más de uno y lo puede prestar. No obstante, tarde o temprano cada participante comienza a hacer el suyo, algunos a manera de terapia y otros solo por el mero gusto. “A veces, ya ansías que llegue la noche para dejar tus obligaciones a un lado y ponerte a armar tu carrito; o los fines de semana, si no tienes otro compromiso, puedes pasar tardes dedicadas al armado. Esto te aleja de tus problemas. Incluso, a veces durante el día te la pasas pensando en qué le pondrás o ves algo en alguna tienda y luego, luego lo quieres poner en tu carrito”, dice Uriel Maldonado, uno de los participantes más joven del club, quien además de ser “corredor” de Carreteritas es aficionado a las motocicletas.

En ocasiones, también es un espacio para desahogar frustraciones. Hay ocasiones en los que los participantes se enojan porque su carrito no corre como esperaban o porque sufre algún accidente y se le despegan piezas. “Creo que eso depende de cada uno, habrá quien haga corajes, pero, en mi caso, vengo a divertirme y pasarla bien. Como todas las competencias, siempre tienes el deseo de ganar, pero si no sucede, tampoco pasa nada, pues lo que te llevas de aquí vale mucho más”, comenta Ernesto Barrios, a quien se le despegó la caja trasera de su hot road, cuando lo prestó para empezar a rodarlo.

img_0430Para algunos de los participantes separados o divorciados, la Carreterita también les ha servido para fortalecer la relación y convivencia con sus hijos. “Mi colección de ferraris es un legado para mi hijo y me gusta compartir esta colección con él –dice Oscar Rodríguez–. Además, con el tiempo, esta valdrá más dinero, por lo que hasta puede ser un patrimonio que el decidirá como aprovechar”.

“Para mí, la Carreterita además me ha servido para motivar a mi hijo, para jugar con él y demostrarle que yo también fui niño. Él casi siempre me acompaña y participa con los grandes. Si lo cacho haciendo trampa, aprovecho para educarlo y explicarle porqué no debe hacer eso. Incluso, sabe que si no se porta bien y saca buenas calificaciones, simplemente no hay Carreterita”, comparte el fundador de la Amadee.

Raúl, a quien también lo conocen como “El Padre”, la Carreterita es una parte fundamental de su vida y espera que la Amadee siga creciendo y que cada vez más personas en lugar de hundirse en sus problemas personales, participe de este tipo de aficiones que ayudan a recordar los momentos más felices de la niñez y que nos permiten volver a nuestros orígenes para cargarse de energía y volver a comenzar.

“Por todo lo anterior es que fundé la Amadee, y no hice más que rescatar algo que muchos creían olvidado: sonreír con inocencia y hacer travesuras, como cuando éramos niños. Este es el legado que le dejo a mi hijo y espero que él en un futuro continúe con la Carreterita para que nunca termine”.

¿Cómo conservarlos?

carritoLos carritos, una vez que se construyen y se corren en la Carreterita, se restauran si es que sufrieron algún percance durante la competencia y muchos de los participantes los guardan a manera de colección. La mayoría los mantiene protegidos en cajas o tuppers con plástico de protección. Algunos de los participantes que más carros tienen, se dedican a venderlos, pero la mayoría los quiere guardar como un legado para su descendencia.

¿Cómo comenzó todo?

img_0432Hace seis años se fundó la Asociación Mexicana de Automovilismo Deportivo y a Empujones (Amadee). Originalmente, un grupo de amigos se reunía para jugar con cochecitos eléctricos, hasta que a Raúl López Praga se le ocurrió recuperar la vieja tradición del juego de Carreterita, donde los carros se mueven a empujones. Actualmente, se reúnen el último sábado de cada mes y han llegado a asistir hasta 45 participantes. También existe una sede del club en Toluca, por lo que al menos una vez al año se enfrentan en un campeonato que ellos llaman nacional. A veces se pide una cuota de recuperación, cuando el trazado de la carretera lo requiere o cuando se compite por algún trofeo. Este monto va de los $40 a los $70 pesos. Aunque, como bien dicen varios de sus miembros, lo de menos es ganar competencias, sino divertirse y olvidarse –aunque sea por tres horas– de los problemas, tiempo promedio que duran las Carreteritas.

Reglas del juego

Como toda actividad grupal, la Carreterita tiene sus reglas. Estás han sido establecidas por el propio club y las cumplen al pie de la letra.

  1. pistaSe define un responsable de la organización de la Carreterita y esta persona es de las primeras en llegar para pintar la pista. El resto de los participantes que van llegando pueden ir sacando sus coches para probarlos, presumirlos y empezar a calentar.
  2. Después, se realiza una junta de pilotos para definir cómo será la formación de salida y se recuerdan las reglas: al empujarlos, los coches tienen que mantener por lo menos tres llantas dentro de la pista, de otra manera, se pierde el turno y se vuelve a la posición del último tiro; asimismo, los cochecitos no se mueven del lugar en el que quedan tras el empujón, por lo que a veces hay que esquivar a los rivales, como sucede en la vida real.
  3. Una vez formados los coches en la línea de salida, se abre un espacio de protesta para revisar que todos los carros cumplan con las características necesarias: de tema; es decir, que se trate de un modelo fiel al tipo de carrera; aunque el peso y la altura son libres. El ancho y el largo, así como el tamaño de las llantas está preestablecido, por lo que los carros se miden para que cumplan con las características solicitadas. Todos deben llevar sistema de protección (roll bar), número y si la producción lo solicita, un piloto con casco.
  4. Comienza la salida con tres tiros libres y de ahí en adelante se trata de no salirse y llegar primero.
  5. Al final de la competencia se determina al “Elegido del pueblo”; esto es, al carro mejor armando y más bonito.

Como nunca faltan los tramposos que mueven el carro o lo adelantan sin que nadie lo note, existen tres jueces que le dan solución a cualquier contrariedad, siendo el máximo castigo la pérdida de turno y la vergüenza de ponerse en evidencia. Aunque los participantes aseguran, que lo más importante es divertirse, más allá de castigarse.

De carritos y aficiones

  • Algunos participantes cuentan con colecciones de más de 3,000 carros y por lo menos deben crear 10 al año para poder competir en las Carreteritas, ya que es el número de encuentros que organizan en el año.
  • Además, algunos aficionados arman hasta dos o tres carros al mismo tiempo, pues además de competir, es para ellos una terapia que los relaja y distrae de sus preocupaciones.
  • Los carros miniatura de colección pueden llegar a cobrar un valor de miles de pesos, si se trata de un modelo que en la vida real está extinto y se utilizan materiales de alta calidad.

Personas en duelo

  • En México existen 3,700,000 personas viudas, 1,200,000 divorciados y 3,200,000 separados.
  • La mayoría de ellos son hombres y mujeres entre los 40 y 60 años de edad.

Fuente: INEGI, 2010.

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