Del cuadro a la colección: en busca del próximo héroe

Los coleccionistas son considerados personas de gran prestigio, pues gracias a ellos sobreviven algunas obras, e incluso algunos museos. Invertir en arte no se trata solo de multiplicar el dinero.

museosoumaya2Cuando se dio a conocer la construcción del nuevo Museo Soumaya, recuerdo que generó una gran expectación. Curioso, pues buena parte de esa gran colección privada de arte ya era exhibida en un espacio dentro del centro comercial Plaza Loreto, pero se sabía que su volumen había continuado creciendo, por lo que un lugar más grande y con mayor aforo merecía la pena. Mucho se le ha criticado por la pobre museografía con la que se exhiben las obras, pero también se ha alabado la arquitectura del edificio. Lo importante es que de ser una colección que pudo iniciar en la sala de alguien, terminó a la vista de todos, gracias a la visión de su coleccionista: Carlos Slim.

museojumexUna historia similar existe alrededor de la Colección Jumex, otro de los catálogos privados más importantes de México, que ya tiene su propio espacio en un museo digno de las obras que alberga, según la exposición temporal que se trate. Y debo decirlo: con un trabajo museográfico que no deja nada qué desear. Aplausos por ello.

Incluso, hace poco más de un año, tuve la oportunidad de conocer otra de las grandes colecciones privadas afamadas internacionalmente: la del barón Hans Heinrich von Thyssen-Bornemiza y Carmen, su última esposa, quienes también impulsaron la construcción del museo que lleva su nombre en Madrid.

museothyssenEstas visitas y experiencias me llevaron a plantearme una pregunta, que quizá a más de un inversionista, amante del arte, le ha cruzado por la mente: ¿cómo formar una valiosa colección propia o cómo iniciarse en esta forma apasionante de invertir?

Todos los grandes coleccionistas comenzaron con un cuadro, un mueble o una escultura; algunos con más suerte heredaron más de una pieza y de ahí decidieron continuarla. Como sea, no fueron catálogos que se formaran de la noche a la mañana, sino que llevaron tiempo y sobre todo amor por una gran afición.

laesmeraldaColeccionar arte es una manera de invertir que siempre será rentable, pues los precios de las obras difícilmente se devalúan si se saben conservar. Es decir, es un mercado que siempre va al alza, de acuerdo con el curador Carlos Aranda, quien además es catedrático de la escuela de pintura de Bellas Artes “La Esmeralda”, y ha sido autor de famosas exposiciones nacionales e internacionales.

Pero no solo tiene que ver con el dinero, sino también con la ostentación y prestigio que suele dar el mercado del arte al coleccionista, sobre todo si se está bien asesorado y se pretende dejar un legado que puede convertirse no solo en un patrimonio personal, sino nacional. Valga decir que, en 1993, el Gobierno español decidió comprar la colección del barón Thyssen para convertirlo en un acervo de todos los ciudadanos.

Por dónde empezar: dos escenarios

Utilicemos dos supuestos de los más comunes para iniciarse en el mercado del arte, como coleccionista. El primero es cuando comenzamos de cero; es decir, queremos comprar nuestra primera pieza, pero no sabemos cuál y en dónde buscarla. “Antes de empezar debemos definir nuestro gusto personal. No se trata de imitar a nadie o seguir una moda, sino de reflexionar qué corriente o época artística es la que mayor placer nos causa y, por lo tanto, nos gustaría atesorar”, comenta Aranda.

coleccionistasUna buena forma de averiguarlo es asistir a museos y galerías de arte de todo tipo, y tener los primeros acercamientos en las ferias que se organizan cada año para darnos una idea de autores, corrientes, técnicas, galeristas, curadores, subastas, en fin, conocer todos los detalles del mundo artístico, tal y como lo haríamos cuando queremos empezar a invertir en un instrumento de inversión que no conocemos.

El segundo escenario es cuando queremos continuar una herencia. Quizá nuestro abuelo tenía algunas piezas que apreciábamos y ahora más que guardarlas en la casa sin saber lo que valen queremos formar una colección. “En ese caso, lo primero es conseguir asesoría de un curador o experto en arte, o hacerlo por propia cuenta, lo que implicará un tiempo de investigación –explica Aranda–. Por ejemplo, si la herencia consta de dos cuadros de algún catalogorazonadoartista famoso, lo primero es ver si esas piezas aparecen en el catálogo razonado del mismo”. Este documento es la memoria que guarda las fichas técnicas de todas las obras creadas por un artista. Normalmente, se publican a manera de libros o catálogos y se albergan en museos, bibliotecas o en línea, pues suelen ser de dominio público.

Esta búsqueda se hace con el fin de comprobar la autenticidad y existencia oficial de las obras que nos heredaron. Aunque otra manera de hacerlo, como lo menciona el experto, es acercándose a valuadores de casas de subastas, galerías o museos, quienes pueden determinar las características de la obra. Incluso, es importante conservar ese tipo de certificados y documentos, pues son los que más adelante nos servirán para cotizar la obra, asegurarla, prestarla o arrendarla.

Aquí es importante mencionar uno de los primeros riesgos de cuando uno se está iniciando en este tipo de inversión de pasión: los charlatanes. Es fundamental que cuando nos acerquemos a un experto, este sea capaz de comprobar sus credenciales, ya sea porque trabaja para una institución privada (casas de subastas, museos o galerías) o pública (como el Instituto Nacional de Bellas Artes, INBA, o el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, pro ejemplo). Cuenta Carlos Aranda que es común encontrar aficionados que se dicen expertos que tratarán de vernos la cara para hacerse ellos mismos de la obra que queremos valuar.

La situación se facilita cuando nuestro gusto está en el arte contemporáneo y más si se está por empezar una colección, porque en ese caso lo que se debe hacer, cuando se adquiere una obra, es pedir la carta de originalidad al autor, quien la avala, certifica y valúa directamente, sin la necesidad de ningún intermediario experto.

Ardua tarea: fijar precios

“No existen manuales de qué es buen arte o mal arte. Se trata de un apreciación personal a veces compartida, otras no. Lo que sí existen son libros didácticos sobre cómo formar colecciones y catálogos de precios para saber cómo se cotiza una obra o un artista”, explica el curador de arte. La red ha facilitado mucho esta tarea, pues ahora existen sitios de internet serios y al alcance de cualquiera, donde se pueden obtener precios, rankings, records de subastas y demás información de cotizaciones en el mercado del arte. Algunos de ellos son artindex.com, artreview.com o artprice.com, aunque también las casas de subastas pueden manejar sus propios índices de precios, de acuerdo con el tipo de puja que estén organizando.

amigosdelmuseoContrario a lo que muchos piensan, por ley los museos no pueden comprar ni vender arte, y por lo tanto, tampoco pueden fijar precios. La adquisición de obra se hace a través de una figura llamada Amigos del Museo. Se trata de una sociedad civil formada por curadores, historiadores de arte y coleccionistas, quienes velan por el acervo del lugar, y son quienes se encargan de hacer las operaciones de compraventa o donaciones. Esto se hace también para evitar favoritismos por parte de los directores del museo por uno u otro artista, o una u otra corriente.

Caso aparte son las colecciones donadas al Estado (muy en boga en los años 60), donde artistas y coleccionistas –como Rufino Tamayo y el Dr. Carrillo Gil– donaron sus colecciones al pueblo mexicano y de ellas nacieron dos museos, respectivamente, ahora administrados por el INBA y Conaculta (la ahora llamada Secretaría de Cultural).

Cómo “operar” con arte

El mercado del arte es un mundo lleno de oportunidades para inversionistas y existen varias maneras de cotizar una obra; es decir, de comprar o vender. Revisemos brevemente algunas de ellas.

  • sothebysCasas de subastas. Esta es la forma tradicional por excelencia y la más conocida. En ellas se llevan a cabo pujas que pueden ser anónimas, aunque muchas veces de lo que se trata es de ostentar riqueza, por lo que suelen ser públicas, y en ellas participan personas que por lo regular están asesoradas o conocen el mercado. La realidad, al final de cuentas, es que existen subastas para todos los perfiles, incluso para los que se van iniciando. Las casas más famosas, tanto en México como a nivel internacional, son Christie’s y Sotheby’s. También christiesexisten las organizadas por el gobierno derivadas de incautaciones, y la tendencia más reciente son las que se llevan a cabo en línea, donde algunas ocasiones se eliminan los intermediaros y es el artista quien trata con el coleccionista directamente. Las que más ruido han causado en este canal son Artnet, Heffel, SaffronArt, Paddle8, Auctionata, The Auction Room (creada por un ex director de Sotheby’s), Subastas Imperio y Setdart. Están a tan solo un clic de distancia.
  • fifty24mxFerias de arte y galerías. A diferencia de los museos, las galerías de arte sí tienen un fin comercial claro y totalmente permitido. Una parte de su función, en efecto, es dar a conocer la obra de un artista, sobre todo en el mundo del arte contemporáneo, pero también es el lugar ideal para comprar obra. No suelen ser transacciones económicas, pero existen para todo público. Algunas de las más reconocidas en México son Proyectos Moncloa, Alfredo Ginocchio, Fifty24MX, Myto o Labor, entre otras.

Las ferias también son un buen sitio para comprar obra e iniciar colecciones. De hecho, Carlos Aranda las recomienda, pues existe una gran variedad reunida en un mismo lugar zonamacomixcon expertos y curadores capaces de asesorar a los visitantes y coleccionistas, y en muchas ocasiones hasta se puede tener contacto con el artista. Normalmente, las que participan en estas ferias son las propias galerías de arte, quienes se organizan para hacer grandes exposiciones. La más famosa que ha cobrado cada vez más importancia en nuestro país es Zona Maco, que se realiza una vez al año, por lo regular en febrero. Igual de relevante, a nivel internacional, es Art Basel, llevada a cabo anualmente en junio, con una versión de la misma en Miami y otras ciudades cosmopolitas del mundo.

Otra feria internacional que desde 1996 está haciendo una labor destacable para hacer más accesible el mercado del arte, y que ya tiene presencia en México, es Affordable Art Fair. Este encuentro busca mostrar obras a precios más bajos que los que suelen darse en otras exposiciones, abriendo espacio para nuevos talentos y coleccionistas.

Las anteriores son las formas más convencionales de adquirir o vender arte, incluso si no se tiene experiencia. Pero existen otras maneras de cotizar en el mercado, menos conocidas y que requieren de un nivel mayor de especialización. Están pensadas para coleccionistas que ya tienen un catálogo medianamente formado y conocen de este mundo. Dice Aranda, “así como el dinero llama dinero, el arte llama al arte”, son transacciones que muchas ocasiones ya se dan entre coleccionistas o instancias culturales. Revisemos las más conocidas.

  • muacComodato. Es una figura legal en la que un coleccionista presta su obra por un periodo prolongado de tiempo a un museo (buena parte de la colección del Museo Universitario de Arte Contemporáneo, MUAC, esta formado así). Esto puede resultar beneficioso para ambas partes, pues por un lado el museo se hace de un acervo poco conocido, y por el otro, el coleccionista al exhibir su obra hace que aumente su valor. “Cada que un coleccionista presta su obra para exposición nacional o internacional, la pieza cobra más valor y sube en el ranking de precios –asegura Aranda–. Esto va formando un registro histórico valioso de exhibiciones de la obra, si en algún momento el coleccionista decidiera venderla”.
  • Fotografías y catálogos. Algunos coleccionistas prestan sus obras para ser fotografiadas y el producto de esas sesiones generan regalías. Es decir, es otra forma de exhibir la obra, sin necesariamente venderla o prestarla, que hace que cobre mayor valor y le genere cierto rendimiento al coleccionista.

Los nuevos héroes

Así le llama el curador a los coleccionistas, pues en su opinión, muchos de ellos actualmente son los que hacen posible que obras de arte perduren y se valoren en el tiempo. Más de alguno, incluso, se vuelve el nuevo mecenas de talentos con potencial de cobrar fama, a través de becas o donaciones; o sencillamente hacen posible la creación de nuevos museos.

museosoumaya1Recuerda: muchos de los grandes nombres que han acuñado las colecciones privadas de arte más importantes del país comenzaron con un sencillo dibujo, con un cuadro del abuelo, y hoy son lo que son gracias a una gran pasión. Entonces, no dudes en que tú o cualquier interesado pueda convertirse en el siguiente gran coleccionista. La fórmula es pasión, conocimiento y paciencia. “Invertir en arte no es solo multiplicar el dinero, generar plusvalía y formar un patrimonio artístico, también se trata de comprar prestigio, pues tu nombre queda grabado en la sala de algún museo o en los anales de la historia cultural de un país”, concluye Carlos Aranda.

Curiosidades

  • Una obra que está dedicada ayuda a comprobar su autenticidad, pero baja su valor pues está hecha por encargo y no al libre albedrío del artista.
  • Existen pocas obras sueltas en el mercado, por lo que si nosotros tenemos una en nuestra casa sin saberlo, puede valer mucho más que otras que se sabe existen en galerías o colecciones privadas.

mariaizquierdoProtección de patrimonio

En nuestro país existe la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos que protege algunos acervos: toda obra mexicana realizada antes de 1944, no puede salir del país sin el permiso del INBA o INAH. Puedes formar una colección privada de arte prehispánico, colonial o del siglo XIX, pero debes avisar a las autoridades que posees esas obras, con el fin de legitimarlas y evitar su expropiación. Asimismo, existe una lista de nombres de artistas que se puede consultar en línea que se han ido agregando a la tutela de esta ley, como es el caso de la obra de Frida Kahlo o María Izquierdo.