Día: 3 enero, 2017

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¿Te acuerdas de mí?

Nota introductoria

mechitaaleiEn 2002, Mercedes, mi abuela materna –en ese entonces de 80 años de edad–, había sido diagnosticada con Alzheimer cerca de 10 años atrás, y en ese año se encontraba en la segunda etapa de la enfermedad. No sobra decir lo especial que era ella para mí, pues fue la mejor cómplice durante mi infancia. Yo era su nieta más grande, y sí –aunque se pongan celosos mis primos– probablemente era su consentida.

En esa época, yo ya llevaba dos años estudiando periodismo en la universidad, y por primera vez tuve que realizar un reportaje. Lo vivido con mi abuela, durante su enfermedad, fue una experiencia que me marcó para siempre, por lo que necesitaba saber todo lo que se pudiera sobre la demencia senil y el Alzheimer. Así que ese fue el tema que elegí para cumplir con el proyecto académico.

mechitaaleiiLo de menos fue la calificación que obtuve –sinceramente, ni siquiera la recuerdo– sino los efectos que tuvo en mi familia al leerlo, sobre todo en mi madre, quien era la cuidadora primaria de mi abuela. Nuestra forma de afrontar la realidad cambió gracias a este inocente trabajo universitario, y me hizo descubrir mi verdadera vocación, en la cual me sigo desempeñando hasta el día de hoy.

Mi abuela murió en 2005, a los 83 años, no muy consiente de lo que estaba sucediendo en los minutos finales de su vida. Debido a los delirios provocados por su Alzheimer, ella se fue pensando que estaba en medio de un bautizo (claro, doctores vestidos de blanco, sus hijos y nietos cerca de ella y los flashes de las pruebas de gabinete hospitalario, le hicieron pensar que todo era una fiesta). Partió justo un año antes de graduarme, por lo que tampoco pudo apreciar a su primera nieta hecha toda una doble licenciada (por aquello de las dos carreras que me eché).

mechitaSin embargo, al día de hoy no la recuerdo con tristeza; al contrario, estoy segura de que donde quiera que está me sigue acompañando en los momentos más importantes de mi vida, como lo hizo con este reportaje que me estrenó como la periodista y diseñadora que soy hoy en día.

Es extenso para ser un texto en un blog, pero aún así lo quiero compartir, con la esperanza de que le sirva –tanto como a mí– a alguien que esté atravesando por una situación similar, con algún familiar o amigo demencial.