Día: 1 enero, 2017

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¿Y tú, para cuándo?

Soltero: primero, adjetivo para indicar a aquel que no está casado; segundo, adjetivo para referirse a algo (o alguien) que está suelto o libre. Ojalá fuera así de sencillo explicarle a los demás el estado civil que hemos elegido, con simplemente agarrar el diccionario y leerles a nuestros cercanos la definición –que, por cierto, si me lo preguntan, prefiero la segunda que la primera. Lamentablemente, definir algo en la vida nunca resulta fácil y aunque, en muchas ocasiones, nosotros lo tenemos perfectamente claro, para los demás ser soltero por elección propia resulta algo inconcebible.

Por todos lados nos invaden con preguntas o premisas que constantemente debemos responder –o al menos eso esperan de nosotros. Cumplir con las expectativas de los demás se vuelve una misión imposible y los prejuicios se ponen a la orden del día. Pero no nos agobiemos, justamente estar seguros de lo que deseamos para nosotros mismos es lo que nos dará las armas para responder a esas situaciones incómodas y salir bien librados de ellas.

Dicen que las conversaciones inteligentes son como los partidos de tenis: uno lanza una bola y si la respuesta del otro es aguda, nos obligará a pensar y mejorar nuestro próximo saque. Así que a partir de este momento imaginemos situaciones en las que podríamos vernos inmersos y veamos cómo podemos salir bien librados de ellas.