Pánico escénico a la hoja en blanco

Abrir un blog nunca resulta fácil, porque es pasar por el mismo proceso creativo del escritor frente a la hoja en blanco, el actor en la función de estreno o el científico probando su teoría. El temor al fracaso, a la burla o al ridículo siempre está presente, pero es quizá ahí donde está el meollo de todo: en el miedo a equivocarse.

miprimerpostComo buena creadora, antes de sentarme a tirar estas líneas, leí un poco, navegué por la web, tuve varias conversaciones con gente sabia, vi una película y unas cuantas historias en televisión, esperando a que me llegara la inspiración. No llegó. Cerré mi computadora, me di un baño, y justo cuando estaba por vencerme, escuché el ruido de un taladro proveniente de la obra en construcción al otro lado de la calle. Pensé: “¡vaya ironía!”, es como esa idea taladrando en mi cerebro intentando salir por algún lado. Así, agarré un teclado más pequeño, el que me acompaña siempre, pegado a mi iPad, abrí esa app que bajé exclusivamente para estos momentos en los que no quieres que la parafernalia de una computadora te distraiga, y entonces, estas letras comenzaron a fluir.

Tengo muchas ideas, borradores, reflexiones, imágenes de lo que he vivido que, poco a poco, iré colocando por aquí. Algunas no son tan nuevas, sino solo renovadas; otras serán absolutamente recién cosechadas del jardín de mis pensamientos.

Gracias por estar aquí, gracias por estarme leyendo. Espero que este nuevo viaje juntos sea placentero, interesante o al menos entretenido.

Con esto le pongo fin, al largo síndrome de la hoja en blanco en el que estuve inmersa los últimos dos años de mi vida.

Para viajar ligero…

Te comparto unos enlaces de tres blogueros que también escribieron al respecto: